UN RAYITO DE LUZ

Un rayito de luz siempre me acompaña y nadie lo sabe. 
Le gusta esconderse en mi corazón y a veces sale a saludar. 

La historia de este rayito comienza desde el día que nací, todavía recuerdo sus abrazos.
Esos consejos que nadie más podrá darme, 
esos que llevaré conmigo por siempre. 

La vida tiene formas de actuar extraordinarias, 
todos tenemos fecha de partida. 
Eso hace que el tiempo en tierra sea mágico. 

La luz siempre trasciende y los que nos quedamos 
somos quienes la extrañamos constantemente.

Ese rayito de luz nos habla de muchas maneras, 
hay que estar en calma para escucharlo.
El rayito de luz que se nos manifiesta en las cosas más simples de la vida. 
En ese café caliente, esa mariposa que pasa de camino a casa, esa lluvia después de la sequía, ese atardecer que pinta de colores el cielo. 

Resulta que un día como hoy, mi rayito de luz tuvo que volar para expandirse en un plano que no puedo ver con los ojos, sólo con el corazón. 
Ese mismo día me prometió antes de partir que dejaría en mi corazón un rayito suyo que ahora iba a ser nuestro. 
Nunca me abandonaría y nuestros corazones lo sabían. 

Un rayito de luz siempre me acompaña, ese rayito tiene nombre. 
El tiempo nunca desvanecerá el sentimiento de extrañarte pero, si me enseñará a poder vivir sintiéndote en forma de luz. 
Decirte que me haces falta no haría justicia a este sentimiento, pero quiero que sepas que entre la inmensidad de tu luz, yo ya tengo un rayito tuyo conmigo por siempre. 

-SCG

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