ROMPECABEZAS

La tarde se pasaba como si no le importara que sólo tengamos una vida, se escurría de mis manos mientras trataba de descifrar el rompecabezas que había empezado. 

Decidí armar las piezas para ver si encontraba respuestas pero era más complicado de lo que pensaba.

Llega un momento o una edad en donde las instrucciones se vuelven muy confusas, es como si todo se revolviera y la mirada se nublara. Nadie nunca nos advirtió de esto. 

Ante tal dilema, sólo queda la pregunta si llegaré a terminar este rompecabezas. 

Y la respuesta tampoco es tan complicada... si se podrá armar. 

Hay que soltar esa preocupación para que las piezas comiencen a tomar sentido y encuentren la estructura. 


-SCG

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