BALAS

Hay días que se sienten como una bala.
Una que te atraviesa por dentro y no te mata al instante. 
Sientes como vas apagándote pero no puedes hacer mucho. 

Hay balas que llegan aún cuando estás mirando de frente, llegan sin importar el chaleco antibalas que te has construido con los años.

En estos casos, hay que respirar. 
Dejar que el dolor se transforme en poesía. 
Llorar, liberar y soltar. 

Que esas balas no logren llegar a lo mas profundo de tu corazón. 
Que sean de esas que te rozan y te asustan pero no te destruyen. 

Es un arte el saber sobrellevar estos días. 
La red de apoyo también salva. 
Palabras de aliento, abrazos, otras perspectivas diferentes. 

Hay días que se sienten como una bala. 
Una que marca un antes y un después. 
Sientes como el mundo va cambiando y tienes que cambiar junto con él. 

Una orquesta suena mientras observas el horizonte. 
Melodías que tratan de regalarte un murmullo de esperanza. 
Voces de amor. 
"No te caigas". 

El arte de la calma.


- SCG

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