EN BUSCA DE LA FELICIDAD
Es normal, creo yo para todas las personas.
Nos inculcan el tener rutinas diarias que casi casi nos desconectan de ver los pequeños detalles de la cotidianidad.
Ni está bien, ni está mal. Solo es una realidad.
A veces me descubro emocionada pensando en proyectos nuevos.
Otras veces me estanco en situaciones o momentos temporales... pasajeros.
Casi como cuando empiezas con emoción un nuevo libro y terminas dejándolo a la mitad porque ya siempre no te enganchó tanto como esperabas. Ese sentimiento de culpa cuando no lo terminas... he aprendido a dejarlo ir.
Entonces la vida tan cambiante a veces nos tiene arriba y otras veces no tanto. Respira... es normal.
Escribir de vez en cuando es la prueba perfecta de cómo en un texto pueden verse reflejadas las emociones que estoy sintiendo aquel día particular en el que lo escribo.
Hay veces que abro una hoja en blanco, plasmo dos palabras o tres y dejó vacío todo lo demás porque simplemente ya no supe que más escribir... y tampoco se trata de dejar garabatos mentales así nomás porque sí.
Un poco como la servilleta en donde grandes personas escribieron una pequeña idea de algo extraordinario y sin saber darle continuidad la apretaron entre sus manos y dejaron caer en algún bote de basura en donde se iba a llenar de sustancias que no sabremos nunca que tan asquerosas o dulces serían.
Como el enamorado que recitó todo un discurso de amor frente a su regadera que nunca nadie escuchó y que al final, el vapor lo desvaneció por las ventanas que lo rodeaban... dejando ese poema perdido por los vientos... perdidos en el corazón y la memoria de quien lo estructuró.
Y es entonces que decido seguir escribiendo en páginas virtuales que se perfectamente que tal vez no lleguen a nadie... o quizá lleguen a mis papás quienes siempre me apoyarán...
Pero esa es sólo una motivación para seguir haciendo lo que me gusta, para seguir haciendo que mis palabras trasciendan. Tal vez no hoy pero sí en alguna eternidad, en algún infinito.
Buscando la felicidad me encontré, buscando la felicidad me miré al espejo y la encontré en el reflejo de mi sonrisa, de mi mirada soñadora con grandes metas.
Entonces ya no busco la felicidad en cosas externas... cada vez que me siento bajoneada trato de mirar mi corazón para sentirme feliz otra vez.
Y así, otra reflexión que comparto para cualquiera que termine con el enlace de este texto. Este pequeñito fragmento de mi corazón hoy.
-SCG


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