UN CORAZÓN QUE TRANSFORME
Quiero un corazón que mueva montañas.
Un corazón que no se corrompa con las adversidades de la vida.
Quiero que mis sentimientos me lleven siempre a hacer el bien sin mirar a quien.
Sentimientos objetivos, fuertes y robustos.
Quiero poder sembrar semillitas con cada paso que doy, para así dejar huellas que no conozcan fronteras, ni tiempo, ni distancias.
Transformar nuestra realidad y la realidad de quienes nos rodean.
A veces es cuestión de cosas muy simples.... muy sencillas.
No se necesita mucho poder ni mucha riqueza para poder mover montañas.
La actitud es factor importante que refleja el impacto que generas en los demás, en tu entorno.
No sé si son estas fechas decembrinas... o si quizá, estoy más analítica de lo habitual.
Lo que es una realidad, es que no quiero dejar pasar sin escribir algo sobre los buenos deseos del alma, las añoranzas y sobretodo, la importancia de buscar la manera de tocar muchos corazones... de empaparlos con amor y recordar que cada latido cuenta.
Latidos que son vida.
Latidos que transforman.
Latidos que apapachan a muchas personas.
-SCG


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