HANAL PIXÁN
Suena mi alarma, son las 6:45 de la mañana.
Me dirijo al mercado, comenzando con algo mágico. Caminar entre frescura, entre colores brillantes, olores de todo tipo, una estimulación a los sentidos que regocijan el alma.
Salgo con hojas de plátano, frutas, verduras, masa, mazapanes, flores.
Comienzo con una obra de arte.
Junto a mi chichi (abuelita), mi mamá y mis hermanos.
Se llenan mis manos de masa, manteca y achiote... quedan rojas y pegajosas.
Tengo enfrente años de tradición, tengo en mis manos la cosecha de soñadoras.
La masa se termina, y se comienza con el proceso del col.
Entre un viene y va ya tenemos armados nuestros pibes.
Los horneamos envueltos en hoja de plátano.
Tradiciones, lindas tradiciones.
Recordar a quienes en vida ya no están.
Nuestros corazones los mantienen presentes.
Nuestros corazones los abrazan desde el más allá.
Altares como representación visual del amor que les mandamos acá.
-SCG



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