MIRÉ AL CIELO

Las lágrimas me acarician los cachetes, 

se resbalan dramáticamente hasta llegar a mí clavícula. 


A lo lejos percibo voces que me indican que todo estará bien, 

pero a veces es bueno dejar desbordar las aguas. 


La respiración se vuelve intensa, 

suspiro y miro al cielo en busca de consuelo. 

No escucho respuesta.

Ahora me toca confiar, 

encomendarme a alguien o a algo "más grande".


Guiarme por la fe. 


Eso que no se ve, 

no siempre se comprueba, 

pero nos enseñaron que existe.


Poco a poco las lagrimas se secan. 

Los ojos siguen rojos. 

El corazón un poco menos apachurrado. 

La respiración va regresando a su ritmo habitual. 


Invade un sentimiento de descarga, 

como si un peso se quitara de mis hombros.

Me detengo a analizar el momento. 

Nada. 


Decido no buscar respuestas. 

Quedarme sin explicaciones. 


Sonrío y pienso que todo estará mejor. 



- SCG



Comentarios

Entradas populares