MEMORÁNDUM

Días mágicos en lugares aún más mágicos. 

Noches de ver el cielo estrellado y agradecer por tantas bendiciones. 

La vida nunca termina de sorprendernos, y... cuando creemos saberlo casi todo, nos manda algo totalmente desconocido y por ende, fascinante. 

Sabores, olores... se quedan guardados en nuestra memoria como recuerdo de lo vivido.

Largas caminatas, sin final aparente. 

Emociones recorriendo por nuestro cuerpo, unas más fuertes que otras. Pero al final, E M O C I O N E S.

Que bonita capacidad del ser humano de atesorar en el corazón y en la mente momentos, vivencias, cosas, personas. 

Guardar un pedacito de memoria para recordar cuando fuimos felices, cuando nos dolió algo, cuando simplemente vivimos.

Nuestro propio memorándum. 

Ese que llevamos grabado en la piel y que no muchas veces logramos compartir con el mundo. 

El misterio único de quienes no hablaron, no escribieron, no compartieron su camino por la vida. 

La gran dicha de poder compartir en pequeñas líneas un poco de mi ser, de mi esencia, de quien soy. 

Sin miedo a ser juzgada, o tal vez incomprendida. 

Sin tener que apegarme a ciertos estándares impuestos por una sociedad banal, artificial. 

Dejándome fluir en mis textos, tratando de conocerme un poco más todos los días. 

Siempre en los mañanas me sorprendo con lo que fui hoy. 

Suena un poco raro pero en mi cabeza si tiene sentido. 

Muy única.

Transformando constantemente el aquí y el ahora, la realidad. 

Compartiendo un poco lo que soy. 

Mis pensamientos, mis palabras, mis reflexiones. 



- SCG

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