CAPÍTULO - VIDA UNIVERSITARIA

EL PASILLO DE EGRESADOS


Durante la ceremonia de despedida, después de caminar junto con mi generación por el pasillo de egresados de la universidad; el rector en su discurso mencionó que el mejor libro que existe lleva por título nuestro nombre y que justamente estábamos por acabar de escribir el capítulo titulado "vida universitaria"

En vísperas de concluir con una etapa muy importante en mi vida, me vienen a la mente reflexiones y logros que he construido a lo largo de estos cinco años de estudios. 

Media década. 

Comencé este camino con una gran ilusión, un futuro incierto y una hoja en blanco en donde comenzaría a escribir y a trazar mi historia. 

Tuve la oportunidad de inscribirme y participar en un concurso de debate el cual, junto con mi equipo ganamos el torneo a nivel nacional... teniendo grandes aprendizajes y dejándome buenos lazos de amistad por el país. 

Estudié incansablemente por horas, me desvelé muchas noches y practiqué un sin fin de discursos frente a mi espejo para poder hacer un buen trabajo en mis exámenes y prácticas en la sala de juicios orales. 

Fui descubriendo poco a poco qué ramas del derecho me gustaban y las otras que de plano no iban mucho con mi personalidad. 

Logré irme un semestre a estudiar en la Universidad Complutense de Madrid, atravesando al otro lado del mundo una pandemia sin precedentes. Lejos de mi familia y de mis tierras, agarré la fuerza suficiente para poder concluir con mis estudios y regresar a abrazarlos una vez que los aeropuertos volvieran a abrir. 

Realicé muchos cursos, tanto presenciales como en línea. Me invitaron a participar en la Jornada de Derechos Humanos - Misión Resistencia. 

Y finalmente hoy, después de cinco años, está por concluir toda esta aventura. 

Si me preguntaran: ¿Cuál es el mayor regalo que la universidad pudo darte? 

Sin duda respondería que además del aprendizaje y de los valores... me llevo a DOS grandes hermanas, amigas, colegas. 

Dos mujeres que admiro y que me han acompañado durante todo este capítulo lleno de altibajos... amigas que se volvieron mis hermanas con el tiempo... dos colegas que siempre estarán en mi corazón, que son, fueron y serán un lugar seguro en donde ser nosotras mismas (con todo y nuestras diferencias) es válido, aceptado y celebrado. 

A ustedes, quiero agradecerles por siempre. 

El tiempo se coló por mis manos como arena.

Pasaron cinco años en un pestañeo, parece ser que fue ayer cuando mi mamá me tomaba la foto del primer día de clases. 

Siempre estaré agradecida con la Universidad Marista por formarme, por ser parte de mi historia de vida. Agradecida con mis profesoras y profesores quienes también me acompañaron en este camino y me brindaron las herramientas para poder ser hoy profesionalmente quien soy. 

Pero a quienes les debo todo y nunca me cansaré de agradecerles es a mis padres... quienes siempre creyeron en mí y me apoyaron a estudiar aquello que siempre soñé. A mi familia, que son mi mayor regalo. Mi roca. 



20.05.22




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