ESCRIBIENDO MI HISTORIA
Ya no me comparo con relojes ajenos.
Aprendí que cada quien a su tiempo, que no hace falta la prisa y que de a poquito se disfruta más el proceso.
Yo controlo mi proyecto de vida y me permito ir caminando al ritmo que más me guste.
Con subidas y bajadas, con aciertos y tropiezos... pero todos míos.
No tenemos que cumplir con los estándares de nadie, sólo los nuestros.
Y también se vale empezar otra vez desde cero, borrar o guardar lo escrito para comenzar una nueva obra o un nuevo capítulo.
Aprendí a cuestionarme qué es lo que quiero y qué estoy haciendo para conseguirlo.
Dejé de juzgarme durante el proceso y comencé a celebrarme cada pasito que daba.
Los relojes ya no existen, sólo los míos.
Admiro a muchas personas, mas no me comparo con nadie.
Cada día me levanto con la esperanza de seguir escribiendo la historia de vida que quiero ir construyendo, me vuelvo a plantear mis metas para así actuar conforme a ir logrando las mismas.

Comentarios
Publicar un comentario