NOCHES FUERA
Entre tanta gente llegué a pensar que podía encontrarme.
Rodeada de distractores, de momentos efímeros y sonidos altamente vibrantes.Durante años así nos la pasamos, yendo de fiesta en fiesta... cantando nuestra vida y tomándonos nuestras penas.
Llegamos a poner en nuestras caras cientos de sonrisas que por dentro sólo ocultaban tristeza, dolor y decepción... nos funcionó muy bien pues disfrutamos esos pequeños momentos que nos hacían sentir imparables.
Pero no todo era gris.
Encontramos ese sistema de soporte en nuestras amistades, fueron infinitas las veces que ayudamos a alguien en algún baño o le dimos algún consejo a esa niña que no conocíamos pero nos contaba de su vida de todos modos.
Entrábamos confundidas y salíamos más empoderadas que nunca... en ocasiones, hasta con una paleta en la mano.Esas noches de fiesta eran a veces, el motor de nuestras semanas, contábamos los días para volver a reunirnos, reír y bailar toda la noche, esperábamos para ver qué íbamos a llevar puesto y también para saber que llegaríamos a nuestras casas sin zapatos.
Con o sin motivo, nosotros los humanos necesitamos de este encuentro de almas... estos momentos recreativos en donde nos desconectamos para gozar y disfrutar el momento... el presente.
Y ya cada quien elegirá libremente el tipo de fiesta que quiere hacer o a la que quiere asistir...
Luego entonces... nos tocará irnos a dormir para despertar al día siguiente y continuar con nuestras vidas.Atesorar esos momentos de fiesta que así como a veces nos pierden... otras veces nos sanan el alma.
Llevarnos a lo más profundo de nuestro ser, los recuerdos y la gente que estuvieron con nosotros brindando, bailando, llorando, riendo, celebrando o lo que sea que estuviéramos haciendo.
Concluyendo así la página 12/30, celebrando lo bonito de la vida, de la escritura y de los momentos de recreación que cada quien elige tener.

Comentarios
Publicar un comentario