MI MOCHILA Y UN VIAJE

Sin darme cuenta, comencé a meter varias cosas a mi mochila

Guardé recuerdos, emociones y sentimientos. 

Metí la esencia de personas que de cierta manera me habían marcado, con la esperanza de no olvidarlas nunca. 

Recolecté todo aquello que me hacía sentir como en casa para que cada vez que abriera esa mochila... un abrazo de mi familia me llegara. 

Y sin saberlo, me estaba convirtiendo en una mochilera que emprendería el viaje de su vida

No había un destino seguro, aunque existía una lista de sueños que quería seguir. Podía ver el horizonte, pero no sabía en dónde iba a terminar. 

El miedo se fue por completo gracias a esa mochila que llené tan bien de cosas reconfortantes, bastaba abrirla para sentirme completamente segura y como en casa. 

En el camino conocí a otras y a otros viajeros, cada uno con historias diferentes y que contaban con orgullo lo que habían vivido e incluso algunos ya sabían a dónde llegarían. 

Es muy bonito ver el brillo en los ojos de alguien cuando habla de algo que ama, de algo que le apasiona

La vida misma se nos pasa así, en un viaje casi eterno que aunque no sabemos el destino final... lo vamos descubriendo poco a poco. Y está bien cambiar de destino a veces, cambiar de acompañantes y cambiar de escenarios... es parte de nuestra evolución. 

La página 15/30 es parte también de un viaje que estoy haciendo como mochilera de la vida. 

Un viaje que aún no tiene fin, pero que ha comenzado bastante bien. 

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