LA LÁMPARA Y EL GENIO


Frotaba la lámpara mágica y le pedía a aquel genio que se me cumplieran esos tres deseos¿Cómo si fuera tan fácil, no? 

No bastaba con sólo confiar en un genio o con tener algún un sueño...¿Qué estaba haciendo realmente para alcanzar lo que quería?.

Esa pregunta se sintió como un cubetazo de agua fría y entonces fue que empecé a organizarme para ir poco a poco construyendo eso que quería ser y lograr. 

El camino no es fácil, decir que sentirás una montaña rusa de emociones se queda muy corto. 

Muchas personas subestiman todo ese trabajo que existe detrás de un logro, detrás de una meta y detrás de un sueño. Hay lágrimas, risas, desesperación, confusión, ánimos, coraje, valentía, adversidad y muchas cosas más. 

Sin embargo, se siente extraordinario una vez que logras alcanzar eso por lo que tanto luchaste y por lo que tanto invertiste... se experimenta una sensación de felicidad y algo que es difícil expresar con palabras. 

Y entonces llega un punto, en donde ya no le pides a aquel genio que te cumpla deseos... comienzas a ser tu mismo el constructor de esta realidad

Dejas de esperar sentando o estático a que se cumplan tus metas y te pones manos a la obra. Empiezas a tocar muchas puertas, a conocer mucha gente y a darte cuenta que el poder siempre lo tuviste en tus manos. 

La lámpara sigue ahí pero ya no la necesitas

Termina la página 19/30.

Un logro más sin necesidad de pedírselo a un genio. 

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