¡CUÁNTO TE EXTRAÑO!
Eso decía una nota que me encontré tirada en la Plaza Grande. La vi justamente cuando caía el sol y el cielo se pintaba de naranja, amarillo, rosado y morado.
"Mi gordita"... se me vinieron a la mente muchísimas mujeres preciosas que pudieran ser la gordita de alguien y me llenó de ternura el apodo con cariño que le habían dado.
Volteaba a ver constantemente a las mujeres que paseaban por la Plaza y a las que estaban sentadas en las bancas, tratando de encontrar a esa musa de alguien enamorado y desolado.
Incluso eché ojo a las parejas en los confidentes para descifrar si alguna de ellas podría ser propietaria de ese pedacito de papel... pero nada cuadraba.
Luego pensé, que tal vez, sólo tal vez... esa mujer ya no estaba aquí. Se había marchado a otro mundo, o alguna otra persona tomaba ahora su mano."¡Cuánto te extraño!"... palabras que desgarraron un poquito mi alma. Sentí el dolor y la tristeza de ese ser que realmente echaba de menos a alguien.
Pensé en todos los escenarios que se pudieron haber dado para que esa persona ya no estuviera ahí y así, sin darme cuenta pasaron las horas y escribí en mi cabeza toda una novela de desamor que nunca será plasmada en trazos y letras.
Me subí al coche y de regreso a casa me pareció buena idea guardar entre las hojas de mi diario, ese pedacito de papel que llevaba consigo mucho sentimiento.
Finalmente, antes de dormir... cerré los ojos y pedí con todas mis fuerzas que la persona propietaria de aquella declaración de amor estuviera tranquila... pedí para que su alma sanara y la tristeza se convirtiera en alegría.
Finaliza la página 16/30 con un mensaje de aliento.
Una historia que quizá nunca debió de salir a la luz y que estaba destinada a morir en un parque... pero eso, ya no lo sabremos.
📸 @maria.regina.d

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