EN EL OCASO

Adoro los días en los que me pierdo en el ocaso.

Como todo en esta vida, es inevitable que caiga la tarde y los colores rojizos inunden los cielos trayendo aires de amor y calidez.

Rojo, naranja, amarillo e incluso morado. 

¿Cómo puedo escribir sin caer en la literalidad en este caso? 

Pues la verdad es que hoy no quiero dejar pasar esos atardeceres extraordinarios, hoy sí, lo literal merece la pena. 


POEMA AL OCASO

En verano me gusta verte pintando los cielos más hermosos y me gusta verte reflejada en las olas del mar. 

Me gusta cuando te pones guapa para mí, para enamorados, para amigos, para familias y para nadie. 

Me gusta cuando atrapas a miles de personas con un sólo suspiro, demostrando tu belleza natural. Así, sin filtros. 

Y en esta era de la banalidad y materialismo, me gusta cuando nos recuerdas que no se necesita mucho para ser feliz. 


La palabra de hoy me abraza sólo como ella sabe hacerlo. 

Me emociona escribirle, venerarla, regalarle letras de amor y aún así me quedaría corta con lo que pudiera dejar aquí plasmado tratando de hacerle justicia.

¿Cuántos no nos hemos perdido alguna vez en el ocaso? y no sólo en términos literales ¿Han encontrado el ocaso en alguna mirada?...  porque yo sí. 

Termina la reflexión de hoy, la página 3/30. 

Un poema corto y profundo para mí. Una forma de decir "te quiero" sin decirlo. Un abrazo con la mirada y un recordatorio de que en lo cotidiano está la belleza, la riqueza y la magia. 

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