En defensa propia
En el poema titulado "En defensa propia" escribí:
"Le daba ya tanto miedo,
que comenzó a escribir con lápiz
por si algún día tenía que borrarte."
Hoy me pregunto... ¿miedo?
No debería dar miedo escribir a pluma o a plumón indeleble.
Que tu nombre quede grabado en las hojas de mi cuaderno.
Que tu nombre quede tatuado en mi piel como un recordatorio de lo que algún día sentí y me hizo querer comerme al mundo, de querer bailar por la calle y sonreír sin motivo alguno más que pensar en ti.
No quiero olvidarme de lo que sentí.
El miedo es mental, un limitante que nos ata las manos a nosotros humanos para evitar que nos atrevamos a arriesgarnos, a probar cosas nuevas que nos sacan de nuestra zona de confort.
El que no arriesga no gana, por eso hoy decido que ya no escribiré más a lápiz.
Dejaré que la tinta corra y vuele por todos los rincones para que se cuele a los lugares más profundos y escondidos que existen. Que mis palabras se conviertan en una revolución que mueve corazones y montañas.
Que pueda leer en unos años lo que algún día sentí y que me recuerde que sentir mucho es de las cosas más bonitas, más únicas y más valientes que conozco en pleno año 2022.

Comentarios
Publicar un comentario